Aprendí el oficio de acomodador a los 14 años. Fue la herencia que mi viejo me dejó y a esto me dedico. "Hay almas en pena esperando que le demos cuerda", me decía.
Recuerdo a esa pareja inerte en la sombra. Había estado así por años, hundida en el letargo de la despedida. Quise ayudarla. Movilicé sus cuerpos para recordarles que todavía podían seguir. Pero seguir implicaba separarse. Intenté una y otra vez que él la sostuviera, pero no quería. No quería esforzarse y ella sólo se aferraba a su abrazo.
La cuerda de vida que les di duró un instante y volvieron al estrujón inerte.
Aún los veo a lo lejos en la oscuridad de ese bar.
Destejiéndome
Rienda suelta a las palabras que no son mías, son copias infieles que me deja el mundo al pasar, que susurran angelitos y demonios. Dame letraz y tendré motivos para andar y desandar lo dicho. Es que sin letras no hay palabras y no existo.
lunes, 9 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
La liga de las viejas chusmas
Siempre me dio gracias una vieja de mi pueblo que se la pasaba sentada en un sillón sobre la vereda, o detrás de su ventanal cuando hacía frío, mirando la gente pasar. La verdad es que pasaba poca gente porque éramos pocos en el pueblo. En realidad, esa vieja, no debía tener más de 50 años en ese entonces.
Era una pobre vieja con tiempos de ocio demasiado extensos. Casos que se ven mucho en los pueblos, sobre todo en amas de casa que tienen hijos grandes y siguen siendo las amas de casas siempre limpias pero vacías. No son todos los casos iguales, pero hay muchas de estas viejas que terminan siendo las viejas chusmas del pueblo. Que cualquier indicio que ven desde su ventana sirve para tender una trama prohibida con los protagonistas. Esa trama se teje con la trama que construye otra vieja desde otra ventana, y la otra vieja desde otra ventana más... y así se arman culebrones inexplicables en cualquier almacén del barrio o en la peluquería. Novelas armadas por viejas que salen de la casa al almacén y en su casa miran novelas o programas de chimentos.
El pueblo está minado de ojos que te miran sin que te des cuenta, que pasan "el dato" de una a otra. Hay que tener cuidado, cuando en el almacén ves a dos viejas de espalda es sospechoso, seguramente se están pasando información sin mirarse para que nadie se de cuenta... o se rozan dejándose papelitos con información secreta. Todo es parte de un gran rompecabezas que se va a armando y reproduciendo hasta que la novela está lista y alguno de los protagonistas rompe el silencio y habla. Muchas veces tiene que salir a desmentir rumores ante amigos o hasta con su pareja. En ese momento las viejas rién bajito porque se sienten poderosas... aún son capaces de cambiar el mundo.
Era una pobre vieja con tiempos de ocio demasiado extensos. Casos que se ven mucho en los pueblos, sobre todo en amas de casa que tienen hijos grandes y siguen siendo las amas de casas siempre limpias pero vacías. No son todos los casos iguales, pero hay muchas de estas viejas que terminan siendo las viejas chusmas del pueblo. Que cualquier indicio que ven desde su ventana sirve para tender una trama prohibida con los protagonistas. Esa trama se teje con la trama que construye otra vieja desde otra ventana, y la otra vieja desde otra ventana más... y así se arman culebrones inexplicables en cualquier almacén del barrio o en la peluquería. Novelas armadas por viejas que salen de la casa al almacén y en su casa miran novelas o programas de chimentos.
El pueblo está minado de ojos que te miran sin que te des cuenta, que pasan "el dato" de una a otra. Hay que tener cuidado, cuando en el almacén ves a dos viejas de espalda es sospechoso, seguramente se están pasando información sin mirarse para que nadie se de cuenta... o se rozan dejándose papelitos con información secreta. Todo es parte de un gran rompecabezas que se va a armando y reproduciendo hasta que la novela está lista y alguno de los protagonistas rompe el silencio y habla. Muchas veces tiene que salir a desmentir rumores ante amigos o hasta con su pareja. En ese momento las viejas rién bajito porque se sienten poderosas... aún son capaces de cambiar el mundo.
jueves, 29 de marzo de 2012
BEZTIA
Si, es de esa clase de personas que vino al mundo a salvarse, pero que no andan peregrinando en busca de migajas que los demás dejan. No quiere sobrevivir, quiere vivir bien y no le importan los demás... si le importan son solo para sacar provecho de algunas posibilidades de ascender económicamente. El ascenso social está ligado únicamente a lo económico. No se juega por nada ni nadie, nunca arriesga su pellejo y puede ser corrupto si se le presenta la posibilidad.
Toda su vida es una pose para agradar a los demás, para robar elogios pero en realidad poco le importa lo que los otros sientan... todos tenemos problemas y de los problemas de los demás deben hacerse cargo los demás.
Si sinte que alguien se interpone en su camino se muestra burdo, irrespetuoso y toda la máscara cae... queda la bestia al desnudo tal cual es, tal como yo la conozco.
Toda su vida es una pose para agradar a los demás, para robar elogios pero en realidad poco le importa lo que los otros sientan... todos tenemos problemas y de los problemas de los demás deben hacerse cargo los demás.
Si sinte que alguien se interpone en su camino se muestra burdo, irrespetuoso y toda la máscara cae... queda la bestia al desnudo tal cual es, tal como yo la conozco.
martes, 13 de octubre de 2009
Verde te quiero verde
Cuando de elegir se trata prefiero los hombres verdes. Son tan elegantes y frescos. Tan fuertes y salvajes.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ganaban los entes que tenían más inflados los globos… no sé que le veían de interesante. Pero todo eso fue hace mucho tiempo. Ese mundo desapareció ¿te acordás que en el colegio nos enseñaron que fue en una explosión?
-Si, me acuerdo, la explosión del “Big Mac”.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ganaban los entes que tenían más inflados los globos… no sé que le veían de interesante. Pero todo eso fue hace mucho tiempo. Ese mundo desapareció ¿te acordás que en el colegio nos enseñaron que fue en una explosión?
-Si, me acuerdo, la explosión del “Big Mac”.
Fugas
Visitas inesperadas me dicen que hay un camino, un sendero trazado y el destino es sólo el destino, ya se escapa de la palma de mis manos, veo torres, cúmulos de esperanzas, la coraza que me acerca a la gente y me aleja tanto.
El amor, inesperado rumor de vientos ancestrales, sexo arrepentido de una noche de verano, cuando éramos irresistiblemente felices.
Cocodrilos me muerden los labios para no decir lo que siento. Coraza, Cortazar, cortala!
Caprichos, sed, penurias, no te extraño, no quiero pensar en vos y te pienso. Maldita embustera, amiga que más adoré y que más quise perder. ¿Por qué tan opuesto es el amor?… el odio, el amor y basta, no hay puntos intermedios. Música, quiero música que me ayude a bailar en esta borrachera, ya va a pasar.
El amor, inesperado rumor de vientos ancestrales, sexo arrepentido de una noche de verano, cuando éramos irresistiblemente felices.
Cocodrilos me muerden los labios para no decir lo que siento. Coraza, Cortazar, cortala!
Caprichos, sed, penurias, no te extraño, no quiero pensar en vos y te pienso. Maldita embustera, amiga que más adoré y que más quise perder. ¿Por qué tan opuesto es el amor?… el odio, el amor y basta, no hay puntos intermedios. Música, quiero música que me ayude a bailar en esta borrachera, ya va a pasar.
Amor de baldío
Te vas lentamente desollando mi existencia, desprendiéndote de estas orillas cargadas de besos.
Vos te bamboleas inquieto entre posibles juegos. No puedo retenerte, ni tampoco quiero, porque te quiero... ¿tan simple cómo eso?
Jugá esos juegos, tal vez un día te canses, tal vez nunca acaben... si no jugás no se sabe.
Si te sentís repleto, con el alma llena, con los brazos bien grandes para amar de nuevo, para amar de mil formas y de una sola manera... no dudes, estás en lo cierto.
Pienso que hay horas, edades y épocas, veces que las situaciones arrebatan los planes. Minutos que atentan contra las palabras, migajas de edades que no nos alcanzan para saberlo todo, para encontrar respuestas.
Hagamos historia contando los pasos, viví sin lamentos y no te arrepientas, disfrutá las noches, tus amigos, la guitarra, tu soledad, las mujeres, del estudio y la bohemia. Disfrutá de tumultuosos despertares, abúlicos días, risas compartidas, caricias, familia...
¡Viví! ¡Viví intensamente!
Si te vas, no mires de reojo, no intentes persuadirme, no vaciles, no vuelvas sin certezas... no te quedes culposo por tu amor de baldío.
Si te vas, no vuelvas, querías a esa mujer que ya no existe.
Vos te bamboleas inquieto entre posibles juegos. No puedo retenerte, ni tampoco quiero, porque te quiero... ¿tan simple cómo eso?
Jugá esos juegos, tal vez un día te canses, tal vez nunca acaben... si no jugás no se sabe.
Si te sentís repleto, con el alma llena, con los brazos bien grandes para amar de nuevo, para amar de mil formas y de una sola manera... no dudes, estás en lo cierto.
Pienso que hay horas, edades y épocas, veces que las situaciones arrebatan los planes. Minutos que atentan contra las palabras, migajas de edades que no nos alcanzan para saberlo todo, para encontrar respuestas.
Hagamos historia contando los pasos, viví sin lamentos y no te arrepientas, disfrutá las noches, tus amigos, la guitarra, tu soledad, las mujeres, del estudio y la bohemia. Disfrutá de tumultuosos despertares, abúlicos días, risas compartidas, caricias, familia...
¡Viví! ¡Viví intensamente!
Si te vas, no mires de reojo, no intentes persuadirme, no vaciles, no vuelvas sin certezas... no te quedes culposo por tu amor de baldío.
Si te vas, no vuelvas, querías a esa mujer que ya no existe.
Letargo
Letargo, mis tiempos no son los mismos. Ese hombre me mira con un sueño infinito en el alma, tampoco le gusta, se queja pero no hace nada.
De pronto despierta y en el segundo que dura un bostezo hace lo que yo hice en años, luchando, moviendo las paredes… se estira como un gato que vuelve de la siesta. Sus ojos son ásperos y grandes de inteligencia. Sonríe pero sigue con la misma insatisfacción.
Sabe que tiene el potencial para lograr lo que quiera, pero no sabe lo que quiere, o tiene miedo a encontrarse con la maravilla… yo que soy una simple ciudadana, con grandes aspiraciones y sin demasiadas virtudes lo veo desperdiciarse cada día y me estremece no poder hacer nada por ayudarlo. La crianza deja huellas escondidas que nos dejan al borde del camino, mirando como espectadores la vida que pasa… a él se le pasa… inevitablemente nos alejamos, no puedo quedarme en ese rincón triste como una laguna estancada.
Quiero fluir, recorrer otros lugares y descubrirme desnuda sin tapujos. Esto es lo que soy y lo que hago conmigo cuando elijo y decido.
De pronto despierta y en el segundo que dura un bostezo hace lo que yo hice en años, luchando, moviendo las paredes… se estira como un gato que vuelve de la siesta. Sus ojos son ásperos y grandes de inteligencia. Sonríe pero sigue con la misma insatisfacción.
Sabe que tiene el potencial para lograr lo que quiera, pero no sabe lo que quiere, o tiene miedo a encontrarse con la maravilla… yo que soy una simple ciudadana, con grandes aspiraciones y sin demasiadas virtudes lo veo desperdiciarse cada día y me estremece no poder hacer nada por ayudarlo. La crianza deja huellas escondidas que nos dejan al borde del camino, mirando como espectadores la vida que pasa… a él se le pasa… inevitablemente nos alejamos, no puedo quedarme en ese rincón triste como una laguna estancada.
Quiero fluir, recorrer otros lugares y descubrirme desnuda sin tapujos. Esto es lo que soy y lo que hago conmigo cuando elijo y decido.
Templanza de alas para tus palabras rotas, tan rotas como rotas.
Se quiebran en un suspiro, te vas, me voy… ven, cuéntame lo que te pasa.
Quiero destejer la historia que nunca hicimos, quiero marchitar las flores del balcón y ser nuevamente la princesa de los cuentos de hadas que nunca creí de niña.
Quiero besarte en el infierno de tus llamas, porque son tus llamas y es tu infierno… yo tengo el cielo al verte y al descubrirte hombre me acerco tan rápido como silenciosa… silente… sexual… irreprimiblemente loca.
Ven, hazme un espacio a tu lado que la noche está terminando y no me gusta más nada como la madrugada arrollando con su placer, el sol que llega, la oscuridad que persiste quemándose por el astro y los dos envueltos en brazos, olores viscerales y expuestos… tan expuestos al otro que dan ganas de salir corriendo, de volar por la ciudad y dejarlo todo.
Se quiebran en un suspiro, te vas, me voy… ven, cuéntame lo que te pasa.
Quiero destejer la historia que nunca hicimos, quiero marchitar las flores del balcón y ser nuevamente la princesa de los cuentos de hadas que nunca creí de niña.
Quiero besarte en el infierno de tus llamas, porque son tus llamas y es tu infierno… yo tengo el cielo al verte y al descubrirte hombre me acerco tan rápido como silenciosa… silente… sexual… irreprimiblemente loca.
Ven, hazme un espacio a tu lado que la noche está terminando y no me gusta más nada como la madrugada arrollando con su placer, el sol que llega, la oscuridad que persiste quemándose por el astro y los dos envueltos en brazos, olores viscerales y expuestos… tan expuestos al otro que dan ganas de salir corriendo, de volar por la ciudad y dejarlo todo.
Nacés y vuelvo a nacer, soy otra. Vientos cambian el peinado y dejo parte del equipaje que no me sirve, cambian los planes, los planos, los planteos, las perspectivas, las palabras, las palmas de mis manos mutan sus líneas.
Dejo mi piel, como una serpiente. Esas vestiduras ya nada tiene que ver conmigo, me visto de olores, sabores, visiones nuevas y mis brazos son por ahora tu cobijo.
Dejo mi piel, como una serpiente. Esas vestiduras ya nada tiene que ver conmigo, me visto de olores, sabores, visiones nuevas y mis brazos son por ahora tu cobijo.
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