jueves 25 de noviembre de 2010

Vuelvo y encuentro cadáveres de blogs

Muchas cosas han pasado desde el último post. Desde entonces soy madre, licenciada y forzadamente adulta. Dejé de ser una estudiante mantenida y me mudé a un depto con mi nueva y recién estrenada familia.También empecé a trabajar en algo nuevo, en algo propio Y todo esto sucedió en 8 meses... luego las cosas siguieron iguales, no adquirí más títulos, ni hijos. El trabajo creció y creció y aprendí muchas cosas nuevas.

Creo que tengo más arrugas, más panza y más cansancio acumulado en este fin de año. Es que desde entonces no tuve vacaciones. Pero es admirable como uno aprende a vivir con 6 horas de descanso.

Igual, no pretendo con este post hacer un lastimario de pobre mujer. Ser mamá es fantástico, un viaje profundo profundo a un lugar inexplorado. Siento que estuve en una burbuja los primeros 18 meses.

La cuestión es que decidí volver y al recorrer la lista de blogs que solía visitar hace dos años encuentro que todos.  casi todos han quedado paralizados en el tiempo. Creo que descubrí esto de ser blogger en una época de explosión de la web 2.0, eramos miles entretejiendo comentarios en el ciberespacio. Yo era parte de una comunidad a la que leía y que me leía.

Es difícil seguir esta vida de blogger, la verdad es que trabajo con la pc todo el día y no me dan ganas de usarla después de la jornada.

Pero no quiero ser otro cadáver virtual, no antes de ser un cadáver terrenal. Por eso voy a seguir, porque si no doy rienda suelta a mis letras también siento que muero, se muere esa que alguna vez quise ser.

martes 13 de octubre de 2009

Verde te quiero verde

Cuando de elegir se trata prefiero los hombres verdes. Son tan elegantes y frescos. Tan fuertes y salvajes.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ganaban los entes que tenían más inflados los globos… no sé que le veían de interesante. Pero todo eso fue hace mucho tiempo. Ese mundo desapareció ¿te acordás que en el colegio nos enseñaron que fue en una explosión?
-Si, me acuerdo, la explosión del “Big Mac”.

Fugas

Visitas inesperadas me dicen que hay un camino, un sendero trazado y el destino es sólo el destino, ya se escapa de la palma de mis manos, veo torres, cúmulos de esperanzas, la coraza que me acerca a la gente y me aleja tanto.
El amor, inesperado rumor de vientos ancestrales, sexo arrepentido de una noche de verano, cuando éramos irresistiblemente felices.
Cocodrilos me muerden los labios para no decir lo que siento. Coraza, Cortazar, cortala!


Caprichos, sed, penurias, no te extraño, no quiero pensar en vos y te pienso. Maldita embustera, amiga que más adoré y que más quise perder. ¿Por qué tan opuesto es el amor?… el odio, el amor y basta, no hay puntos intermedios. Música, quiero música que me ayude a bailar en esta borrachera, ya va a pasar.

Amor de baldío


Te vas lentamente desollando mi existencia, desprendiéndote de estas orillas cargadas de besos.
Vos te bamboleas inquieto entre posibles juegos. No puedo retenerte, ni tampoco quiero, porque te quiero... ¿tan simple cómo eso?
Jugá esos juegos, tal vez un día te canses, tal vez nunca acaben... si no jugás no se sabe.
Si te sentís repleto, con el alma llena, con los brazos bien grandes para amar de nuevo, para amar de mil formas y de una sola manera... no dudes, estás en lo cierto.
Pienso que hay horas, edades y épocas, veces que las situaciones arrebatan los planes. Minutos que atentan contra las palabras, migajas de edades que no nos alcanzan para saberlo todo, para encontrar respuestas.
Hagamos historia contando los pasos, viví sin lamentos y no te arrepientas, disfrutá las noches, tus amigos, la guitarra, tu soledad, las mujeres, del estudio y la bohemia. Disfrutá de tumultuosos despertares, abúlicos días, risas compartidas, caricias, familia...

¡Viví! ¡Viví intensamente!
Si te vas, no mires de reojo, no intentes persuadirme, no vaciles, no vuelvas sin certezas... no te quedes culposo por tu amor de baldío.
Si te vas, no vuelvas, querías a esa mujer que ya no existe.

Letargo

Letargo, mis tiempos no son los mismos. Ese hombre me mira con un sueño infinito en el alma, tampoco le gusta, se queja pero no hace nada.
De pronto despierta y en el segundo que dura un bostezo hace lo que yo hice en años, luchando, moviendo las paredes… se estira como un gato que vuelve de la siesta. Sus ojos son ásperos y ligeros de inteligencia. Sonríe pero sigue con la misma insatisfacción.
Sabe que tiene el potencial para lograr lo que quiera, pero no sabe lo que quiere, o tiene miedo a encontrarse con la maravilla… yo que soy una simple ciudadana, con grandes aspiraciones y sin demasiadas virtudes lo veo desperdiciarse cada día y me estremece no poder hacer nada por ayudarlo. La crianza deja huellas escondidas que nos dejan al borde del camino, mirando como espectadores la vida que pasa… a él se le pasa… inevitablemente nos alejamos, no puedo quedarme en ese rincón triste como una laguna estancada.
Quiero fluir, recorrer otros lugares y descubrirme desnuda sin tapujos. Esto es lo que soy y lo que hago conmigo cuando elijo y decido.

Templanza de alas para tus palabras rotas, tan rotas como rotas.
Se quiebran en un suspiro, te vas, me voy… ven, cuéntame lo que te pasa.
Quiero destejer la historia que nunca hicimos, quiero marchitar las flores del balcón y ser nuevamente la princesa de los cuentos de hadas que nunca creí de niña.
Quiero besarte en el infierno de tus llamas, porque son tus llamas y es tu infierno… yo tengo el cielo al verte y al descubrirte hombre me acerco tan rápido como silenciosa… silente… sexual… irreprimiblemente loca.
Ven, hazme un espacio a tu lado que la noche está terminando y no me gusta más nada como la madrugada arrollando con su placer, el sol que llega, la oscuridad que persiste quemándose por el astro y los dos envueltos en brazos, olores viscerales y expuestos… tan expuestos al otro que dan ganas de salir corriendo, de volar por la ciudad y dejarlo todo.

Nacés y vuelvo a nacer, soy otra. Vientos cambian el peinado y dejo parte del equipaje que no me sirve, cambian los planes, los planos, los planteos, las perspectivas, las palabras, las palmas de mis manos mutan sus líneas.
Dejo mi piel, como una serpiente. Esas vestiduras ya nada tiene que ver conmigo, me visto de olores, sabores, visiones nuevas y mis brazos son por ahora tu cobijo.