viernes, 22 de mayo de 2015

BOLAS DE INCERTIDUMBRES

Aceptar lo inevitable y verterse en el torbellino de lo indispensable. El pulso lo define todo. Los tic tac pasarán apacibles o nerviosos. Quien acepta lo inevitable corre el riesgo de caer en la quietud si no sabe distinguir el límite de sus acciones del texto escrito del destino. La muerte, el desamor y las desgracias son esferas de lo inevitable cuando suceden. Pueden prevenirse en algunos casos, pero cuando están no hay retroceso. Ni la creencia en la vida después de la vida podrá despertar al ser amado de su sueño eterno, nada podrá hacer volver el amor desgastado y mal oliente… solo nos queda el duelo que nos desprende poco a poco de la utopía. O podemos sumergirnos en el dolor y el tormento para volvernos locos lentamente. Si existen otras vidas, si las cosas suceden por algo pueden ser reflexiones verdaderas. No importa, en definitiva, aceptar lo inevitable te rescata de la locura. Esto es lo que tenemos y no tenemos más alternativas que transitar o simplemente estar. Para algunos la vida es una lucha constante contra lo inevitable. Quieren ser millonarios, modelos, grandes atletas y el destino los sumerge en otros rumbos que no ven, que desprecian por querer ser el personaje de publicidad. Como si la felicidad se redujera a ser otros. La felicidad es tan variable y tan distinta en las personas. Otros convierten su vida en una lucha por ser felices, pero es la felicidad eufórica de la risa que pasa y deja vacíos. Felicidad estrambótica e irreal. Felicidad que se acomoda a lo que pasa afuera, porque adentro no puede ver porque hay muchos requisitos, demasiados bultos que impiden la circulación. Lo inevitable es que somos lo que somos porque así lo determinan los genes, las situaciones vividas, el trato de niños, los aprendizajes familiares, las certezas y las expectativas. Y con todo eso, podemos convertirnos en personas dueñas de sus actos, responsables de las decisiones que tomamos sin culpar a nadie por lo que sucede. Aquí estamos, somos una completa bola de incertidumbres que aún tiene capacidad de decidir en las infinitas posibilidades de lo inevitable.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Pálida vergüenza que brota por tus ramas de árbol triste.

Abandonas los papeles para convulsionar libros.

Escupes palabras sueltas en un espasmo de verbos y comas que no puedes adoctrinar con el mandamiento de la RAE.

Despellejas tu corteza para saltar la cordillera del amanecer.

Las mentes son trucos de los fantasmas del porvenir y el porquerer. El pensamiento es un truco de dios para quedarse con el amor.

Todo chorrea canciones remixadas. Del otro lado respira una parte de mi alma y suena el despertador, cruzo mares de sábanas para abrazarlo y la rutina comienza una vez más.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Luna indiscreta

Quiso domar a la bestia, pero fue una batalla fatal. Quedaron autos destrozados, paredes rayadas, comida salpicada por cada recoveco, macetas sin flores y olor a caca en todo el ambiente.

Destruida de cansancio, obvió sus bigotes incipientes, el alboroto de su cabellera y se rindió ante los encantos de ese ser. Los encontró la luna dormidos en la cuna del pequeño y ésta se preguntó: ¿cómo es posible que ese ángel tenga una madre tan fea?

ENTC agosto de 2013

viernes, 6 de junio de 2014

el gato

El gato se sintió encerrado. Una chispa cósmica que vivía en su interior se encendió para avisarle que era libre de viajar por los tejados de todo el país y conquistar gatas, comer ratones y dormir en cualquier sitio bajo el cielo..
Miró a su alrededor, todo estaba calmo y calentito. Por la ventana sentía el aire del invierno entrar suavemente..
Después de todo, pensó, la libertad no está hecha para eunucos. Se acurrucó en su almohadón y soñó que soñaba un sueño de otro.

lunes, 19 de mayo de 2014

Inexplicablemente

Inexplicablemente me sumergí en tu nube. Fui agua, lluvia y torrentes. Salpicamos baldosas, regamos las flores, limpiamos los techos y nos escurrimos para volver a separarnos. Volver a ser uno y saber que lo somos todo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Noches de naipes

Armisto Quesada es una bestia en la cama. Parece algo débil, casi enfermo. Pero cuando del bifazo se trata, es poseído por el mismísimo demonio. Me quiere toda y siempre pide más..
Le explico que tengo obligaciones, que ustedes me esperan. Pero no le importa. La noche del viernes yo quería venir y no me dejó. Hicimos el amor sobre la alfombra, la cama y bajo la ducha. .
Debo reconocer que en el fondo me halaga que se fije en mí. No pensé que a los 90 años sería atractiva para alguien y que podría disfrutar con más arrugas que una tortuga. Por eso espero que sepan disculpar que esta noche no jugaré a la canasta.

lunes, 17 de febrero de 2014

extrañarte

Me gusta pensar que una vez fui el refugio de tu alma que estaba de paso. Cinco meses te tuve mientras te multiplicabas incansablemente hasta que el tic tac de las horas dijo basta para vos y para mí y tuviste que volver a la lucha cósmica en la que hadas, duendes y ángeles planean una emboscada para vencer a la muerte. Me gusta pensar que querrás volver para quedarte, resignado ante la inminencia de la muerte sabrás que la vida, tu vida es lo más hermoso de todo esto.

miércoles, 8 de enero de 2014


te encuentro vida


a la vuelta del mantel lleno de migas,
al costado del sol de la siesta,
en el sur donde crecí,
en los árboles que se asfixian pintados de blanco, creyéndose novias puras, que con su vestido esperan sobre la vereda que al año siguiente vuelva el pintor de la
municipalidad y les acaricie la corteza.

te encuentro amigo cuando menos lo pienso, compartiendo el estudio, los sueños, las ganas de hacer algo productivo con esta existencia, para nosotros y para lo otros.

cuando me entrego,
cuando dejo lo que no uso,
cuando uso lo que necesito
y doy
y no me aferro
y no me lamento.

en verdad todo eso queda… y ustedes van, siempre van a alguna parte y no quiero perderlos.

Receta

Revuelva con firmeza para que no se pegue. Agregue el galvanio y siga batiendo a punto cascarita. Confirme que la temperatura sea la del alba. (Recuerde que las proporciones no son menos importantes que las intenciones). Sentirá un escalofrío y algunas carcajadas. Ese es el momento de encender el horno. No se demore porque la pasta comenzará a moverse. Si llegase a suceder que los suspiros se vuelven incontenibles y las ganas de llorar turban su vista. Tire la pasta por la ventana, verá que se transforma en un puñados de golondrinas. Lamento decirle que deberá recomenzar su tarea y tener constancia, la libertad requiere de experiencia.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Delicias

Una vez más apareció la vieja del cuchillo y se lo llevó cargado al hombro. Lo vimos alejarse con la mirada perdida de resignación. Se oyeron gemidos de dolor y todo se revistió de un silencio pegajoso entre la bichos de la granja.

Triste el destino de La Gorda, el de gestar la cena navideña.

 ENTC diciembre de 2013

viernes, 8 de noviembre de 2013

Rata

Abandonó el barco como una rata. Sabía que nos íbamos a pique. Evitaba el naufragio. El agua. La lluvia de mis lágrimas. No me di cuenta hasta que se fue, él era quien nos hundía porque hemos vuelto a navegar en paz.

lunes, 22 de julio de 2013

Terapia

- Teresa, le propongo un juego. Yo le mostraré algunas imágenes y usted me dirá lo primero que se le cruce por la cabeza. Cuando crea que ha terminado solo dígame “siguiente” y sacaré la siguiente imagen ¿le parece?




- Me gusta su juego, siempre disfruté de mirar las enciclopedias y pensar que visitaba cada uno de esos lugares. Hace poco encontré una enciclopedia de Europa con la que pasaba horas viajando de mentirita y fue muy desagradable. Los paisajes estaban desteñidos y opacos. Ya no querría volver.



- Viajemos entonces Teresa, acá está la primera imagen. Diga todo lo que le produce. Sin censuras Teresa.



- Tarde, caía… la tierra se ponía naranja, pero sin jugo, sin el perfume cítrico. Se ve un bosquecito de pinos a lo lejos. ¡Cómo me gusta el olor a pinos! Me hace acordar al verano en Carlos Paz, en la casa de mi abuelo, cuando éramos normales, como cualquier familia. Naranja. Era el sol que le robaba a la tierra su matiz para darle su color, para apaciguar sus tonalidades y cubrirla. ¿Sería la tarde o la madrugada? Este paisaje lento me despeina aunque estoy quieta, inmóvil, mirando el interminable horizonte. La ruta desierta, los campos alambrados. Calma.



Viaje, necesito un viaje, a cualquier lugar. Un lugar como el de esta foto no estaría mal. Ganas de escaparme, con la desventaja de que siempre me voy a tener que encontrar con esta mujer que la tiene clara y pelea con esta niña… todo el tiempo, no lo soporto. ¿Siempre? Hoy. A veces las quiero.



Siguiente.



- Gente, mucha gente, es el mercado de la ciudad de Luxemburgo… no me lleva a ninguna parte. La gente entorpece mi camino, percibo el ruido abrumador, el olor de los cuerpos, los vendedores haciendo ofertas. La vida cotidiana contra el reloj.



Siguiente.



- Alguna vez estuve acá, lo sé, las casa no son más que cadáveres, sin el alma de sus habitantes… sin color. Imagino el tiempo corriendo, las lluvias y los vientos arrasando con la pintura, corroyendo la madera mientras no estaba, mientras tejía otra vida. Las calles de tierra se están achicando, el pasto y los yuyos están ganando terreno, cubriendo todo lo que a su paso se encuentra. Una iglesia se ve a un costado, conserva la cruz, altiva, resistiendo la poca ayuda de dios. Una, dos, tres… seis casas en total, las que veo, las que conservó el artista en papel fotográfico, en el negativo… seguramente hay más.



Alguna vez estuve acá. En esta casa con galería, me hamacaba en esa silla de hierro, acariciaba el gato, una mujer alta de ojos azules me traía la leche. Los recuerdos vienen como torrentes. Era flaca, me miraba fijo cuando se enojaba y no le decía nada. Corría con mis amigos por el campo, con el horizonte infinito, sin miedos… Libres.



Hacíamos el amor al lado del río, debajo del árbol grande, no me quedaba embarazada por pura suerte, o desgracia, porque la maternidad era destino ineludible. La primera vez teníamos 14 años, entró a mi pieza cuando todos dormían y nos escapamos al río, desde ese momento se hizo costumbre. Ella lo sabía pero no decía nada, no le importaba. Alguna vez fui esa, alguna vez voy a volver a serlo.



martes, 2 de julio de 2013

Lo que me queda de Inés

El día que Inés murió corrí con el cuerpo aún tibio al laboratorio del Augusto.  Cuando me vio se puso pálido de terror. No quería hacerlo, pero no tenía alternativas. Yo sabía de sus investigaciones, de sus pruebas clandestinas con animalitos que quedaban inevitablemente huérfanos.

Augusto buscaba avances en el campo de la medicina y fuimos blanco fácil. El día que lo conocimos estábamos cansados de intentar ser padres.

Inés había pasado por prolongados tratamientos de fertilización: hormonas, análisis, pinchazos y  punciones. Diez años peregrinando por instituciones médicas, curas sanadores, psicólogos y videntes.

Pero Augusto nos prometió que en seis meses como máximo, tendríamos el embarazo buscado. Era nuestra última posibilidad y accedimos ciegos de desesperación.

Todo parecía derrumbarse con la muerte de Inés, aunque quedaba una luz de esperanza.
Su cara de terror cambió con mis gritos: Augusto ¡se va! ¡Se apaga su vida! Tenés que hacerlo, por favor.

Me pidió que espere afuera y se puso a trabajar durante seis horas. Cuando me llamó estaba feliz. La salvamos, me dijo.


Por la puerta entre abierta pude ver a mi hija en una esfera de cristal.  Se chupaba el dedo y nadaba suavemente. Estaba viva. 

jueves, 13 de junio de 2013

El eje

Hoy cambia todo y tengo miedo de no reconocerme, de perder el eje. Mi existencia es el sabor de las mandarinas, el olor a tilo del jardín. El perfume de tu piel que reconozco en cada prenda que usas o has usado. Mi ser vibra al ritmo del agua que baja por el río, mis memorias se esconden en el eco de estas montañas. Y soy la mujer más bella del mundo, porqué tú me lo dices y no importa nada.

No quiero perder la porosidad de estos muros, el frío del suelo, el calor del sol en el rostro. No quiero perder la música de Chabuca.

Cuando me quiten las vendas y esté preparada para descubrir mi figura debo asegurarme de que nada cambiará. Seguiré honrando a mi piel, a mi lengua, a mi olfato y a mis oídos. Invitaré a estos nuevos habitantes marrones (eso me han dicho) a este banquete de sentidos, y me adueñaré de ellos lentamente. Cuando esté segura de que no toman solos decisiones, ni comandan mis pensamientos y percepciones.



Este relato fue publicado en Esta noche te cuento, un espacio bello por sus letras y su gente. La pauta del mes de junio es "En el espejo" y los relatos no deben exceder las 200 palabras.

lunes, 22 de abril de 2013

Introspecciones

Termina la comida princesa, que debes crecer sana y fuerte. Que afuera las fieras acechan y gruñen, como mi estómago que tiene hambre y pena.

Resguardaré tu infancia como un tesoro, no conocerás la tristeza ni la hambruna. Algún día sabrás mi hermosa niña, que corremos la suerte del olvidado… pero almuerza tranquila, para eso falta.

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Terminaré la comida madrecita, porque quiero crecer sana y fuerte para luchar con las fieras y calmar tu dolor y tu pena.

Conservaré mi hogar como una trinchera cuando el dolor invada esta existencia. Pero algún día sabrás que cambió la suerte. Construiré un castillo cómodo y seguro en donde envejecerás en paz mi reina.


viernes, 19 de abril de 2013

Volver a empezar


Lo recuerdo pequeño y sonriente. Era un gran contador de historias, nos reunía a su alrededor y relataba sus andanzas. Le gustaban las moralejas, por eso siempre se las arreglaba para que las historias dejen lecciones. El quería que este mundo mejore y nos veía como semillas del cambio.

Don Felipe Alberto Suárez fue un inmigrante español que llegó a la Argentina convencido de que haría la américa. No se hizo rico, pero conquistó el corazón de Luisina García. En ese instante las ruedas del destino comenzaron a girar. Le dieron a la patria ocho personitas que siguieron con la cadena del amor y algunos desamores. Hoy somos multitud.

Y aquí estoy yo, Sofía Suárez, bisnieta número 30. Soy esa, la de los ojos gigantes y la sonrisa obligada. Tenía 13 años. Los otros son mis primos y tíos. Ese día mi bisabuela cumplía 100 años.

Me llevo esta foto en un viaje incierto a la tierra de mi bisabuelo para buscar cobijo. Las cosas acá están mal. Perdí el trabajo y han desaparecido a varios amigos. Perdí mi voz. Una mano tenebrosa pretende frenar las ruedas del destino y este niño debe nacer, tiene que crecer libre.

viernes, 12 de abril de 2013

Domingo

El besaba a Ana con ternura, acariciaba sus manos y su pelo. Le leía cuentos y le hablaba de sus planes de familia. Y aunque también hubiese querido marcar sendas dactilares por todo el cuerpo se contuvo.

Como en cada salida dominical Bety oficiaba de vigilante. Nadie quería que los novios estuviesen a solas "¡a ver si los tentaba el demonio!" Pero como buena hermana se las arreglaba para desaparecer y dejarlos. Aprovechaba para encontrarse con Julio, un viudo con el que se alegraban la tarde.

Finalizado el paseo se reunían los tres y volvían como si nada hubiese sucedido. Bety esperaría ansiosa el próximo domingo. Ana se resignaba... su caballero se transformaría en hombre después del casamiento.

martes, 19 de marzo de 2013

Sueños

No se podría dormir, sabía que contar ovejas no funcionaba. Contó mujeres con traje azul saltando las vallas. Llegó a contar 123 hasta que se durmió. En el sueño, una de ellas se tropezaba con la valla y caía desplomada sobre el suelo.


Despertó asustada, pero los barrotes de su celda la tranquilizaron. Por la mañana las carceleras parecían mal dormidas y una de ellas tenía un chichón en la cabeza. Claudia sonrió, al fin había descubierto porqué estaba embarazada.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Coplas ancestrales

Crece en el parque de la abuela Alfonsa una enredadera verde y florida que no deja escapar a ningún insecto sin darle cobijo. La condición es que no mastiquen sus hojas.

Claro que la abuela no sabe lo que sucede en su patio, se desplaza casi ciega entre los yuyos ya crecidos debido al abandono.

Por las noches crugen las ramas del roble viejo y los rosales le piden hojas al aloe vera para mantener con vida al árbol agonizante, pero él se niega, quiere morirse y sabe que no hay muerte más cercana que la buscada.

Todos adoran al roble. Todos buscan levantar su ánimo pero es imposible. Desde la muerte de su hijo no encuentra consuelo.

Era un retoño que asomaba de su tronco, creció y se hizo fuerte pero la vieja torpemente se lo llevó por delante. Esa noche lloró sin consuelo y cantó coplas ancestrales al viento. Pidió que un tornado lo arranque y lo lleve lejos a un lugar en el que sus raíces no vuelvan a crecer. No tolera la idea de vivir 100 años más con un dolor tan inmenso.

Llegó una brisa y trajo lluvia. Un nuevo retoño asomó de sus raíces y las enredaderas se ocuparon de protegerlo. Parece que el viento no es partidario de la eutanasia.

miércoles, 27 de febrero de 2013

La lucidez de los niños

Mi hijo de 4 años en una conversación con su abuela:

- ¿Qué es el pasado?

- Es todo lo que ya pasó, por ejemplo que fuiste al jardín y comiste un alfajor.

- ¿Y el futuro qué es?

- Es todo lo que va a pasar, las cosas que estás por hacer.

- Ah...¡Entonces lo único que existe es el presente!

lunes, 25 de febrero de 2013

Duelos


Si tu silencio es miedo analfabeto

Si tu quietud es somnolencia sin consuelo

Si tu ira perdió líquido para frenos

Si tu paciencia tiene estrabismos

Si tu queja nauseabunda es imprudencia



Tu resistencia me dará mucha risa



Y tu silencio tendrá miedo analfabeto

Y tus sueños tendrán poca paciencia

Y tu estrabismo será por imprudencia

Y tu tristeza será inmensa sin Consuelo



Tu llanto apagará mi risa y nos abrazaremos


Porque estoy acá clavada como estaca

Porque un amor se va, pero no estás muerto



Y el tic tac irá tejiendo nuevas luces

Y las presencias cambiarán viejas ausencias

El silencio será miedo y somnolencia

Tu quietud tendrá estoica paciencia

Y tu vida será otra sin Consuelo


Esperaré que me encuentres sin buscarme

Cuando los ojos se desempañen de maleza

Estaré acá clavada como estaca

Para recordarte que el amor no ha muerto

miércoles, 6 de febrero de 2013

década 30


Tengo 30 relucientes años arrugándose en mis comisuras. Los muy malditos, en vez de darme cintura, me la quitan. Dicen que todas las cinturas van a parar a un fondo único de cinturas abandonadas que serán vendidas a un módico precio a cirujanos estéticos matriculados y a dueños de gimnasios.

30 años que vienen con amigos fidelizados, varias cuentas pendientes y pocas certezas. Me recuerdan que ya es el momento de deshacerse de objetos en desuso, de recuerdos malolientes y lágrimas gastadas.

Hay que limpiar la casa que habita el alma o esta dimensión de la vida que algunos llaman psiquis (si es que todo eso no es una misma cosa). Tal vez, al despejar el área todo se verá más claro. Ya no tendré excusas para resolver cuentas pendientes, encontraré las alas que he perdido y volveré a lavarlas con jabón baja espuma como a ellas les gusta.

Limpiaré la casa, la ordenaré primero y descubriré recovecos en los que el sol no entraba. Usaré mis días sin miedo a que se gasten. Invertiré en afectos, en nuevas ideas para que las cosas que están mal cambien.

Son 30 años que a veces molestan para que me vuelva más grande. Les doy la bienvenida con una reverencia.

viernes, 1 de febrero de 2013

Colón y Cañada

Bajar del colectivo a hora pico es como bajar de una licuadora humana. Antes de tocar el timbre, o de ponerme en la cola de descenso empiezo a juntar partes de mi cuerpo pisoteadas. Busco el perfume del baño recién puesto al despertarme pero lo perdí para siempre. En su lugar vino el olor a gente de mundos apelmazados, olor a combustible, a sudores propios y ajenos. Alientos de estómagos vacíos que se disuelven con el mentol de las pastas de diente.

Mi destino es el ruido. Una cañada que le dice al arroyo por donde ir y en su decisión la coronan los árboles negros de hollín. Esos árboles saben que el arroyo no es tan manso como parece. Ellos lo han visto reirse a carcajadas del destino de los imprudentes.

Transeúntes almidonados de sueño circulan de un lado al otro. No respetan los carriles invisibles, ni conservan su derecha.

Pasan celulares pegados en las orejas y me mandan un sms para decirme ¡buen día srita! no se dan cuenta de que ya soy una señora sin papeles y sin anillo como tantas. Nunca soñé con casarme de blanco y ahora nisiquiera sueño con casarme. Casi no sueño, el cuerpo es sabio y sabe que la energía que se gasta para soñar debe administrarse para preparar mamaderas o cambiar colchones hechos pises.

Ariel vende el diario en la esquina, nunca lo compro, pero lo saludo. Paso sin mirar los titulares, si no pago no tengo tal derecho. La quiniela sigue esperando con sus promesas de cambiar mi mundo. Algún día voy a jugar al quini 6 y seré millonaria. Me voy a comprar una casa y le voy a dar algo de plata a mis hermanos. Una casa amplia, con mucha luz y un gran patio que se llenará de amigos y de música.

Sigo el perfume del café que lleva esa chica en la bandeja. Ese desayuno llegará gastado de olores. Siempre me gustó más el olor del café que su sabor. Tal vez, como lo huelo tanto antes de prepararlo, le saco el verdedero gusto. Suelo abrirel frazco de café y me quedo un rato aspirando su aroma... me gusta tanto como el olor a nafta y a zorrino rutero.

Las cuadras hasta la oficina se hacen largas, y mis pasos cada vez más chicos. Evidentemente mi cuerpo iría a otra parte, a un lugar en donde los mates circulan en canastas. En cambio me espera un mate enjaulado en el escritorio. Siempre le prometo sacarlo cuando me vaya de vacaciones. No conoce el río, ni la arena... jamás escuchó a un niño reir.

miércoles, 16 de enero de 2013

Miedo

Le tienen miedo a sus miradas oscuras, a su andar musical, a su esperanza gastada.
Le tienen miedo a sus sombras, a sus necesidades insatisfechas, a su falta de certezas.
Le tienen miedo porque pueden parecerse a ellos, porque la línea que los diferencia es muy delgada.
Le tienen miedo porque hablan otro idioma. Sus voces son otras, sus cuerpos hablan de dolor y de olvido.
Por eso eligen encerrarse en muros que resguardan mundos felices.
Porque tienen miedo a dejar de parecer y empezar a ser.
Cuando esto pase quedarán desnudos y sin equipaje.
Y tendrán miedo de su miedo.
Sentirán vergüenza.
Su desnudez no tendrá etiquetas, ni códigos de barra.

viernes, 7 de diciembre de 2012

A CENTRAL


Azul. Amanece. Acalorados cuerpos se amontonan en el colectivo.

¡Ay! Ese es mi pie.

Adormilados ojos se cierran al compás del freno en freno.

Ancianos equilibristas cuelgan del caño.

Jóvenes que conquistan un asiento y jamás miran a su alrededor, perdidos en la música de su auricular, en la penitencia de sus anteojos negros.

Hombres que se chocan.

Enanos que compartimos el respaldo de un asiento para agarrarnos, mientras el pelo de la señora de rulos se enreda entre los dedos.

Azul, como el mar. Como el amor de Cristian.

¿Desciende? ¡Adiós!

lunes, 9 de abril de 2012

El acomodador

Aprendí el oficio de acomodador a los 14 años. Fue la herencia que mi viejo me dejó y a esto me dedico. "Hay almas en pena esperando que le demos cuerda", me decía.

Recuerdo a esa pareja inerte en la sombra. Había estado así por años, hundida en el letargo de la despedida. Quise ayudarla. Movilicé sus cuerpos para recordarles que todavía podían seguir. Pero seguir implicaba separarse. Intenté una y otra vez que él la sostuviera, pero no quería. No quería esforzarse y ella sólo se aferraba a su abrazo.

La cuerda de vida que les di duró un instante y volvieron al estrujón inerte.

Aún los veo a lo lejos en la oscuridad de ese bar.

martes, 13 de octubre de 2009

Verde te quiero verde

Cuando de elegir se trata prefiero los hombres verdes. Son tan elegantes y frescos. Tan fuertes y salvajes.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ganaban los entes que tenían más inflados los globos… no sé que le veían de interesante. Pero todo eso fue hace mucho tiempo. Ese mundo desapareció ¿te acordás que en el colegio nos enseñaron que fue en una explosión?
-Si, me acuerdo, la explosión del “Big Mac”.