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BOLAS DE INCERTIDUMBRES

Aceptar lo inevitable y verterse en el torbellino de lo indispensable. El pulso lo define todo. Los tic tac pasarán apacibles o nerviosos. Quien acepta lo inevitable corre el riesgo de caer en la quietud si no sabe distinguir el límite de sus acciones del texto escrito del destino. La muerte, el desamor y las desgracias son esferas de lo inevitable cuando suceden. Pueden prevenirse en algunos casos, pero cuando están no hay retroceso. Ni la creencia en la vida después de la vida podrá despertar al ser amado de su sueño eterno, nada podrá hacer volver el amor desgastado y mal oliente… solo nos queda el duelo que nos desprende poco a poco de la utopía. O podemos sumergirnos en el dolor y el tormento para volvernos locos lentamente. Si existen otras vidas, si las cosas suceden por algo pueden ser reflexiones verdaderas. No importa, en definitiva, aceptar lo inevitable te rescata de la locura. Esto es lo que tenemos y no tenemos más alternativas que transitar o simplemente estar. Para algunos la vida es una lucha constante contra lo inevitable. Quieren ser millonarios, modelos, grandes atletas y el destino los sumerge en otros rumbos que no ven, que desprecian por querer ser el personaje de publicidad. Como si la felicidad se redujera a ser otros. La felicidad es tan variable y tan distinta en las personas. Otros convierten su vida en una lucha por ser felices, pero es la felicidad eufórica de la risa que pasa y deja vacíos. Felicidad estrambótica e irreal. Felicidad que se acomoda a lo que pasa afuera, porque adentro no puede ver porque hay muchos requisitos, demasiados bultos que impiden la circulación. Lo inevitable es que somos lo que somos porque así lo determinan los genes, las situaciones vividas, el trato de niños, los aprendizajes familiares, las certezas y las expectativas. Y con todo eso, podemos convertirnos en personas dueñas de sus actos, responsables de las decisiones que tomamos sin culpar a nadie por lo que sucede. Aquí estamos, somos una completa bola de incertidumbres que aún tiene capacidad de decidir en las infinitas posibilidades de lo inevitable.

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