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Receta

Revuelva con firmeza para que no se pegue. Agregue el galvanio y siga batiendo a punto cascarita. Confirme que la temperatura sea la del alba. (Recuerde que las proporciones no son menos importantes que las intenciones). Sentirá un escalofrío y algunas carcajadas. Ese es el momento de encender el horno. No se demore porque la pasta comenzará a moverse. Si llegase a suceder que los suspiros se vuelven incontenibles y las ganas de llorar turban su vista. Tire la pasta por la ventana, verá que se transforma en un puñados de golondrinas. Lamento decirle que deberá recomenzar su tarea y tener constancia, la libertad requiere de experiencia.

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Rata

Abandonó el barco como una rata. Sabía que nos íbamos a pique. Evitaba el naufragio. El agua. La lluvia de mis lágrimas. No me di cuenta hasta que se fue, él era quien nos hundía porque hemos vuelto a navegar en paz.

Verde te quiero verde

Cuando de elegir se trata prefiero los hombres verdes. Son tan elegantes y frescos. Tan fuertes y salvajes.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ga…
te encuentro vida


a la vuelta del mantel lleno de migas,
al costado del sol de la siesta,
en el sur donde crecí,
en los árboles que se asfixian pintados de blanco, creyéndose novias puras, que con su vestido esperan sobre la vereda que al año siguiente vuelva el pintor de la
municipalidad y les acaricie la corteza.

te encuentro amigo cuando menos lo pienso, compartiendo el estudio, los sueños, las ganas de hacer algo productivo con esta existencia, para nosotros y para lo otros.

cuando me entrego,
cuando dejo lo que no uso,
cuando uso lo que necesito
y doy
y no me aferro
y no me lamento.

en verdad todo eso queda… y ustedes van, siempre van a alguna parte y no quiero perderlos.