viernes, 19 de abril de 2013

Volver a empezar


Lo recuerdo pequeño y sonriente. Era un gran contador de historias, nos reunía a su alrededor y relataba sus andanzas. Le gustaban las moralejas, por eso siempre se las arreglaba para que las historias dejen lecciones. El quería que este mundo mejore y nos veía como semillas del cambio.

Don Felipe Alberto Suárez fue un inmigrante español que llegó a la Argentina convencido de que haría la américa. No se hizo rico, pero conquistó el corazón de Luisina García. En ese instante las ruedas del destino comenzaron a girar. Le dieron a la patria ocho personitas que siguieron con la cadena del amor y algunos desamores. Hoy somos multitud.

Y aquí estoy yo, Sofía Suárez, bisnieta número 30. Soy esa, la de los ojos gigantes y la sonrisa obligada. Tenía 13 años. Los otros son mis primos y tíos. Ese día mi bisabuela cumplía 100 años.

Me llevo esta foto en un viaje incierto a la tierra de mi bisabuelo para buscar cobijo. Las cosas acá están mal. Perdí el trabajo y han desaparecido a varios amigos. Perdí mi voz. Una mano tenebrosa pretende frenar las ruedas del destino y este niño debe nacer, tiene que crecer libre.

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