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Introspecciones

Termina la comida princesa, que debes crecer sana y fuerte. Que afuera las fieras acechan y gruñen, como mi estómago que tiene hambre y pena.

Resguardaré tu infancia como un tesoro, no conocerás la tristeza ni la hambruna. Algún día sabrás mi hermosa niña, que corremos la suerte del olvidado… pero almuerza tranquila, para eso falta.

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Terminaré la comida madrecita, porque quiero crecer sana y fuerte para luchar con las fieras y calmar tu dolor y tu pena.

Conservaré mi hogar como una trinchera cuando el dolor invada esta existencia. Pero algún día sabrás que cambió la suerte. Construiré un castillo cómodo y seguro en donde envejecerás en paz mi reina.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
me gusta. no se si capto bien la idea pero me imagino a una madre con su hija, en la soledad de una comida cada una en sus pensamientos. una madre abatida y resignada y una hija que quiere cambiar todo, no por ella, sino por su madre.
un amor profundo, cada una quiere proteger a la otra en los momentos más vulnerables de su vida. saludillos a la distancia. María Luisa.

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te encuentro vida


a la vuelta del mantel lleno de migas,
al costado del sol de la siesta,
en el sur donde crecí,
en los árboles que se asfixian pintados de blanco, creyéndose novias puras, que con su vestido esperan sobre la vereda que al año siguiente vuelva el pintor de la
municipalidad y les acaricie la corteza.

te encuentro amigo cuando menos lo pienso, compartiendo el estudio, los sueños, las ganas de hacer algo productivo con esta existencia, para nosotros y para lo otros.

cuando me entrego,
cuando dejo lo que no uso,
cuando uso lo que necesito
y doy
y no me aferro
y no me lamento.

en verdad todo eso queda… y ustedes van, siempre van a alguna parte y no quiero perderlos.