lunes, 22 de abril de 2013

Introspecciones

Termina la comida princesa, que debes crecer sana y fuerte. Que afuera las fieras acechan y gruñen, como mi estómago que tiene hambre y pena.

Resguardaré tu infancia como un tesoro, no conocerás la tristeza ni la hambruna. Algún día sabrás mi hermosa niña, que corremos la suerte del olvidado… pero almuerza tranquila, para eso falta.

.............................................................................

Terminaré la comida madrecita, porque quiero crecer sana y fuerte para luchar con las fieras y calmar tu dolor y tu pena.

Conservaré mi hogar como una trinchera cuando el dolor invada esta existencia. Pero algún día sabrás que cambió la suerte. Construiré un castillo cómodo y seguro en donde envejecerás en paz mi reina.


1 comentario:

Anónimo dijo...

me gusta. no se si capto bien la idea pero me imagino a una madre con su hija, en la soledad de una comida cada una en sus pensamientos. una madre abatida y resignada y una hija que quiere cambiar todo, no por ella, sino por su madre.
un amor profundo, cada una quiere proteger a la otra en los momentos más vulnerables de su vida. saludillos a la distancia. María Luisa.