Ir al contenido principal

Coplas ancestrales

Crece en el parque de la abuela Alfonsa una enredadera verde y florida que no deja escapar a ningún insecto sin darle cobijo. La condición es que no mastiquen sus hojas.

Claro que la abuela no sabe lo que sucede en su patio, se desplaza casi ciega entre los yuyos ya crecidos debido al abandono.

Por las noches crugen las ramas del roble viejo y los rosales le piden hojas al aloe vera para mantener con vida al árbol agonizante, pero él se niega, quiere morirse y sabe que no hay muerte más cercana que la buscada.

Todos adoran al roble. Todos buscan levantar su ánimo pero es imposible. Desde la muerte de su hijo no encuentra consuelo.

Era un retoño que asomaba de su tronco, creció y se hizo fuerte pero la vieja torpemente se lo llevó por delante. Esa noche lloró sin consuelo y cantó coplas ancestrales al viento. Pidió que un tornado lo arranque y lo lleve lejos a un lugar en el que sus raíces no vuelvan a crecer. No tolera la idea de vivir 100 años más con un dolor tan inmenso.

Llegó una brisa y trajo lluvia. Un nuevo retoño asomó de sus raíces y las enredaderas se ocuparon de protegerlo. Parece que el viento no es partidario de la eutanasia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

BOLAS DE INCERTIDUMBRES

Aceptar lo inevitable y verterse en el torbellino de lo indispensable. El pulso lo define todo. Los tic tac pasarán apacibles o nerviosos. Quien acepta lo inevitable corre el riesgo de caer en la quietud si no sabe distinguir el límite de sus acciones del texto escrito del destino. La muerte, el desamor y las desgracias son esferas de lo inevitable cuando suceden. Pueden prevenirse en algunos casos, pero cuando están no hay retroceso. Ni la creencia en la vida después de la vida podrá despertar al ser amado de su sueño eterno, nada podrá hacer volver el amor desgastado y mal oliente… solo nos queda el duelo que nos desprende poco a poco de la utopía. O podemos sumergirnos en el dolor y el tormento para volvernos locos lentamente. Si existen otras vidas, si las cosas suceden por algo pueden ser reflexiones verdaderas. No importa, en definitiva, aceptar lo inevitable te rescata de la locura. Esto es lo que tenemos y no tenemos más alternativas que transitar o simplemente estar. Para…

Verde te quiero verde

Cuando de elegir se trata prefiero los hombres verdes. Son tan elegantes y frescos. Tan fuertes y salvajes.
Tal vez sea porque una vez me enamoré perdidamente de uno. Fue el primero. Diría que casi el único. Y viste cómo es esto del amor. Deja marcas.
Ahora viajo por la galaxia y al primer hombre que miro es al verde. Automáticamente llama mi atención aunque vaya acompañado de un hombre azul que es el color más codiciado.
Dicen que el mito del atractivo de los hombres azules quedó porque hace miles de años existía una leyenda de un tal “príncipe azul” que vendría a ser como el robot que tiene la Sra de Tranmsila. El príncipe azul era un hombre de la era planetaria, con dos brazos y una cabeza. Era altísimo, aunque muy estrecho.
En esa época sólo había hombres blancos, negros y ocres… dicen que se mezclaban y salían hijos tornasolados.
-¡Se mezclaban!
Si, no eran hermafroditas. Vos no estudiaste nada me parece.
Bueno, la cosa es que eran muy feos. Igual hacían concursos de belleza y ga…

Rata

Abandonó el barco como una rata. Sabía que nos íbamos a pique. Evitaba el naufragio. El agua. La lluvia de mis lágrimas. No me di cuenta hasta que se fue, él era quien nos hundía porque hemos vuelto a navegar en paz.