miércoles, 6 de febrero de 2013

década 30


Tengo 30 relucientes años arrugándose en mis comisuras. Los muy malditos, en vez de darme cintura, me la quitan. Dicen que todas las cinturas van a parar a un fondo único de cinturas abandonadas que serán vendidas a un módico precio a cirujanos estéticos matriculados y a dueños de gimnasios.

30 años que vienen con amigos fidelizados, varias cuentas pendientes y pocas certezas. Me recuerdan que ya es el momento de deshacerse de objetos en desuso, de recuerdos malolientes y lágrimas gastadas.

Hay que limpiar la casa que habita el alma o esta dimensión de la vida que algunos llaman psiquis (si es que todo eso no es una misma cosa). Tal vez, al despejar el área todo se verá más claro. Ya no tendré excusas para resolver cuentas pendientes, encontraré las alas que he perdido y volveré a lavarlas con jabón baja espuma como a ellas les gusta.

Limpiaré la casa, la ordenaré primero y descubriré recovecos en los que el sol no entraba. Usaré mis días sin miedo a que se gasten. Invertiré en afectos, en nuevas ideas para que las cosas que están mal cambien.

Son 30 años que a veces molestan para que me vuelva más grande. Les doy la bienvenida con una reverencia.

1 comentario:

Mafalda dijo...

Tambien tengo 30! Y creo que es una edad un tanto "bisagra", porque hacemos una especie de parate para mirar atras (para hacer balances) y adelante (para ver si vamos bien, o que en realidad no hicimos todo lo que imaginabamos hacer a los 20).
Pero es una hermosa edad!!
Me quedo con esta frase: "encontraré las alas que he perdido y volveré a lavarlas con jabón baja espuma como a ellas les gusta".