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El misterioso caso de Anita y Los Tres Osos conmociona a Tumulba.

Después de una semana, Analía Perzcop, de 12 años, fue hallada en la casa que habita la familia de Los Tres Osos. Fuentes policiales informaron que, teniendo en cuenta el modus operandi de la desaparición, se trataría de un secuestro exprés. Esta declaración escandalizó a toda la aldea. Sin embargo, la niña niega haber sido secuestrada. La criatura está en perfecto estado, aunque presenta indicios del síndrome de Estocolmo.

La vida en la aldea de Tumulba, ubicada a 50 kilómetros de la capital Concorsina, transcurría tranquilamente entre labores agropecuarias y hogareñas. Como otras mañanas, Ana —Anita para sus conocidos— salió a recoger setas al bosque, aprovechando la humedad de la época.

Sus padres se sorprendieron por la demora de la pequeña, pero no le dieron mayor importancia, ya que varias veces se quedaba jugando con sus amigas las ardillas. Después de la siesta y tras haberla buscado por zonas aledañas, el temor de que algo le hubiera sucedido a la niña se apoderó de ellos, por lo que convocaron a todos los vecinos para comenzar la búsqueda.

“Tuvimos que equiparnos con herramientas de trabajo, porque en el bosque te puede pasar cualquier cosa”, manifestó Riveira, propietario de la Cabaña de Quesos. Lo cierto es que el bosque que rodea a la aldea pocas veces ha sido atravesado, y dicen que de su interior provienen ruidos extraños.

El operativo parecía no dar resultados, hasta que a una amiga de Anita, Merina Redondo, de 12 años, se le ocurrió usar como sabueso al perro pequinés de los Perzcop. “Solo le hice oler un vestido de mi amiga y enseguida Piqui salió corriendo”, manifestó la niña. Los vecinos siguieron a la mascota hasta llegar a una cabaña; rodearon la zona y tocaron la puerta hasta ser atendidos.

Los vecinos presentes cuentan que salió la señora Osa y enseguida cerró la puerta al gritar al ver a todos los hombres presentes. “Tuvimos que entrar por la fuerza”, dijo el alcalde local. Pese a todo, los secuestradores no ofrecieron resistencia y permitieron que se llevaran a la niña entre sollozos.

La niña salió llorando y pidiendo que no les hicieran nada a Los Osos. “¡Ellos no tienen nada que ver!”, gritaba. Este fenómeno de afecto hacia los victimarios es conocido como el síndrome de Estocolmo, considerado una de tantas respuestas emocionales que puede presentar el secuestrado ante la vulnerabilidad y extrema indefensión que produce el cautiverio.

La familia de Los Osos está constituida por mamá Osa, papá Oso y su único hijo, Osito. Ninguno de sus integrantes tiene antecedentes policiales, y quienes los conocen declaran que llevan una vida normal.

Por su parte, Los Osos manifiestan que la niña llegó hace unos días, a medianoche. “Estaba muy asustada”, dijo el pequeño Osito. Sin embargo, la reacción de la Osa ante la llegada de los vecinos sembró dudas entre las autoridades. Actualmente se están realizando peritajes e investigaciones correspondientes a fin de determinar la veracidad de los hechos. La niña será un factor clave en la causa; solo resta esperar el informe de su salud física y mental.

Comentarios

Gringo ha dicho que…
Bueno, hacía mucho que no posteabas. Imagino las razones.
Che, ayer estuve leyendo tu "Cerradura" y me pregunto si ese relato lo habrás continuado. Estaba bueno, incluso me había gustado, también, las palabritas que agregué. Igual, sigue siendo tu criatura.
Esperando novedades, te abraza:

gringo
GER! ha dicho que…
Yo que pensaba que la vida en el bosque era tranquila y armoniosa...
un mero individuo ha dicho que…
yo pensaba que no eras periodista. yo pensaba
Anónimo ha dicho que…
Gostei muito desse post e seu blog é muito interessante, vou passar por aqui sempre =) Depois dá uma passada lá no meu site, que é sobre o CresceNet, espero que goste. O endereço dele é http://www.provedorcrescenet.com . Um abraço.
GER! ha dicho que…
¿Cuándo se viene el próximo post? Los lectores se ponen ansiosos che!

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