Visitas inesperadas me dicen que hay un camino, un sendero trazado, y el destino es solo el destino. Ya se escapa de la palma de mis manos; veo torres, cúmulos de esperanzas, la coraza que me acerca a la gente y me aleja tanto.
El amor, inesperado rumor de vientos ancestrales, sexo arrepentido de una noche de verano, cuando éramos irresistiblemente felices.
Cocodrilos me muerden los labios para no decir lo que siento. Coraza, Cortázar, ¡cortala!
Caprichos, sed, penurias... no te extraño, no quiero pensar en vos y te pienso. Maldita embustera, amiga que más adoré y que más quise perder. ¿Por qué tan opuesto es el amor? El odio, el amor y basta. No hay puntos intermedios. Música. Quiero música que me ayude a bailar en esta borrachera. Ya va a pasar.
4 comentarios:
Claro, mujer, no hay puntos intermedios, nunca los hay. Hasta que viene el olvido, mi amiga, no hay descanso.
Bailese unos blues, bien tranquis, con la zurda sobre la barra de algún bar y, en la derecha, un vaso hasta el tope... todo va a pasar.
Estoy totalmente de acuerdo con yaya, es mas podría recomendarte unos blues muy buenos, solo tenes que avisarme mi querida Mica. "Cerca pero lejos" (que triste)
Beso.
Mirá Miquita querida, yo no te recomiendo un blues ni en pedo, eso sería mandarte al muere.Se me ocurre que las penas hay que bailarlas, sacudirlas, exorcizarlas, liberarlas de la coraza para que al final sean ellas las que se fuguen bien lejos.
Una buena salsa !!
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